Un año y medio más tarde de
haber sido aprobado “de urgencia nacional” el aumento de impuestos más alto de
nuestra historia, el gobierno y los diputados comienzan a dar marcha atrás: el
impuesto a los vehículos fue rebajado, en un 50%; también “de urgencia
nacional”. Muy poco, muy tarde; porque ese dinero ya está gastado y lo que se
ahorró en impuestos se lo recargarán en deuda.
Se aprobó en Ecuador una nueva ley de prensa
que restringirá considerablemente la posibilidad de criticar a los
gobernantes en ese país. Fue un trámite sencillo, dado que el presidente
Rafael Correa cuenta con una amplia mayoría en el parlamento
ecuatoriano.
Sólo llevado
por el “pre-cumpleaños” de mi pareja (él sí un ferviente admirador de
Superman), fui el miércoles pasado a la premier de “El Hombre de Acero”, la
película dirigida por Zack Snyder (300, Watchmen) y producida por
Christopher Nolan (la trilogía de El Caballero oscuro), sin saber
prácticamente nada de la película, excepto las bases argumentales que casi
todos conocemos: Krypton, Jor-El y Lara, sus padres originales, Kansas,
Kal-El/Moisés/Jesucristo y sus nuevos padres, Jonathan y Martha Kent, su
evasivo amor por la periodista Lois Lane, y poco más.
La perturbadora evidencia de que el gobierno del Presidente Humala espía a sus críticos mediante operaciones coordinadas por la Dirección Nacional de Inteligencia y usando a agentes de la policía arroja una sombra sobre quien juró respetar el Estado de Derecho. Esperemos que las revelaciones basten para detener esa práctica
y que ella no sea, como piensan muchos, la punta del icerbeg de una
operación reeleccionista por la vía de su esposa. Pero ahora el peso de
la prueba lo tiene el gobierno.
Representantes del gobierno
colombiano y de las Farc durante una de las sesiones de las
negociaciones de paz en La Habana, en noviembre de 2012.
¿Deberían los terroristas que secuestran, mutilan y asesinan no
asumir la responsabilidad por sus crímenes cuando argumentan fines
políticos? Al Qaeda tiene un objetivo político y sin embargo, la mayoría
de los estadounidenses ven sus crímenes por lo que son.
Titulares de un artículo de Xavier Vidal-Folch en El País: "La diminuta Jersey acumula 140.000 millones de euros". "La UE y el G-20 se comprometen a combatir los paraísos fiscales". "Los Veintisiete pierden un billón de euros al año por la evasión fiscal".
De qué habrían conversado Celine y Jesse tras ver Amour,
la oscarizada cinta de Michael Haneke sobre el amor en la última etapa
de la vida? Sin duda, habrían entablado una discusión a fondo y
apasionada. Así es esta pareja que muchos hemos seguido
intermitentemente desde 1995.
El romance de la francesa Celine y
el estadounidense Jesse comenzó en la década de los noventa, cuando el
director de cine Richard Linklater estrenó Before Sunrise,
una crónica del breve encuentro en Viena de los dos jóvenes, quienes
entonces eran dos inquietos veinteañeros con la intención de comerse el
mundo. Los seguimos mientras recorrían la ciudad a la vez que se
seducían mutuamente, y antes de despedirse a la mañana siguiente bajo la
promesa de volverse a ver seis meses después. Sin embargo, Celine y
Jesse tardarían diez años en reencontrarse, concretamente en la segunda
entrega, titulada Before Sunset.
Una oscura noche de tormenta hace dos semanas en Schenectady, en el
estado de Nueva York, Ken Hislop se relajaba en su casa cuando su
celular comenzó a vibrar en su bolsillo. Era un mensaje de texto urgente
de la fábrica de General Electric Co.
GE+0.96%
donde trabaja.
Poco después, llegó un segundo mensaje y luego
otros dos. Los textos eran enviados por pequeños sensores incrustados
dentro de una serie de máquinas, algunas de los cuales parecen enormes
mezcladoras de cemento invertidas. Una violenta tormenta con truenos que
pasaba por la zona había causado problemas.
Estuve una semana en París y el fantasma de Hannah Arendt me salió al
encuentro por todas partes. En tres cines del Barrio Latino exhibían la
película que Margarethe von Trotta le ha dedicado y me gustó mucho
verla. No es una gran película pero sí un buen testimonio sobre la recia
personalidad de la autora de Los orígenes del totalitarismo, su lucidez y su insobornable independencia intelectual y política.
Rafael Correa, el presidente de los ecuatorianos,
es un personaje contradictorio hasta bordear la esquizofrenia. Tiene,
por lo menos, dos caras. Veamos.
A veces utiliza un lenguaje de
izquierda y se proclama partidario del socialismo radical, pero otras es
un católico conservador, adversario del matrimonio gay, que se emociona
conversando con el papa Francisco.
Si uno examina los titulares de los últimos días,
sobresalen enseguida los males políticos que más nos afectan. Pero
vienen cambiados. Los más llamativos, los más espectaculares, los que
llenan las primeras planas de los diarios, son en verdad los menos
profundos; otros, que pasan casi desapercibidos, son en cambio
decisivos. Si llamamos a la primera categoría la de los hechos ruidosos
y a veces sangrientos que más nos impresionan, pero que también son, en
el fondo, una monótona repetición de fallas anteriores, ¿no
correspondería ubicar en ella tanto a las catástrofes que provienen de
la mala gestión del Estado como las tensiones que reflejan los
conflictos insolubles entre diversas jurisdicciones? Dentro del amplio
capítulo de lo "ruidoso" entrarían, por supuesto, tanto el nuevo
accidente del Sarmiento, esta vez en Castelar, como los choques
institucionales entre un gobierno nacional que se empeña en salirse con
la suya y las cortes de Justicia que cumplen con la obligación de
invitarlo a entrar en razón no sólo desde la instancia suprema sino
también desde las instancias inferiores aunque, naturalmente, con
escasas esperanzas de convencerlo.
El capital
semilla ha sido la principal fuerza para impulsar la innovación en Estado
Unidos durante más de un siglo. Sin el capital semilla, las geniales ideas de
los emprendedores no se pueden convertir en inventos que cambien el curso de la
humanidad. En las últimas décadas del siglo XIX, la Banca de inversión dio sus
primeros pasos; fue controlada por pocas personas. El banquero J.P.Morgan
financió los inventos de Thomas Edison, y el industrial George Westinghouse,
los de Nicolo Tesla. Este último, inventor de la corriente alterna y de
numerosos equipos eléctricos, fue el más grande adversario de Edison.
En
materia de gobiernos y de mentiras hay dos escuelas. En primer lugar, la de
Fidel Castro, cuya regla de oro es que el Estado no puede mentir nunca, pero no
tiene la obligación de decir siempre toda la verdad.
Por
qué la libertad global no avanza rápidamente, porque los quintacolumnistas del
estatismo hacen su trabajo. Vociferan la defensa de la libertad y hasta se
dicen heroicos soldados pero, realmente, por ignorancia o por soberbia
introducen el germen del estatismo: la violencia.
La Justicia de Argentina
se pronunciará esta semana sobre la reforma de la justicia en
Argentina. Y después tendrá que hacerlo sobre la Ley de Medios que
enfrenta desde hace más de tres años al Gobierno con Clarín, el grupo
mediático más poderoso del país. Ambas decisiones recaerán sobre los
cinco hombres y dos mujeres que integran la Corte Suprema.
Mientras el recién fallecido golpista Hugo
Chávez, el cocalero Evo Morales y el ilustrado Rafael Correa practican
la intolerancia y recurren al sectarismo y la represión para acorralar a
quienes se les oponen, hombres y mujeres que en determinados momentos
de su existencia recurrieron a la violencia extrema para imponer sus
ideas, hoy toleran las diferencias, favorecen la pluralidad ideológica y
están a favor de la no violencia.
El éxodo de jóvenes emprendedores
latinoamericanos a Silicon Valley y a otros centros tecnológicos de
Estados Unidos podría convertirse en una calle de doble vía: cada vez
más “techies” estadounidenses están viajando al sur para aprovechar los
paquetes de ayuda a proyectos de empresas tecnológicas extranjeras que
ofrecen Brasil y Chile.