Por Armando Miguélez
Diario de América
Ahora que estamos tan enfrascados en la campaña electoral de 2008 en EEUU, vale la pena echar la vista atrás y ver qué temas preocupaban en otras épocas y cómo los diferentes partidos los llevaban en sus plataformas electorales. Ejemplar es -en el ámbito hispano- la Plataforma Republicana de California para las elecciones de 1860.
Traemos a la atención de los lectores, esta “Manifestación del Comité Central del Partido Republicano de California”, según fue traducida y publicada por Francisco P. Ramírez en el diario “El Clamor Público” de Los Ángeles del 23 de julio de 1859. Por su lectura se puede ver que los temas eran: la esclavitud, la corrupción del partido contrario (los Demócratas), las pretensiones anexionistas sobre Cuba, la peculiaridad religiosa de los mormones y el proyecto de ferrocarril de costa a costa.
Lo que nos sorprende hoy más que nada de este programa electoral es lo claro del mensaje. Los temas son tratados sin ambigüedad cuando hoy en día los mensajes políticos los tenemos que leer entre líneas para llegar a descifrarlos. El Partido Republicano de California de mediados del siglo XIX era muy directo en sus planteamientos. Nosotros, dice, somos anti-esclavitud y los otros (los Demócratas sobre todo) son partidarios de la esclavitud. Y aun en esto con ser tan dramático como es, -parece seguir diciéndonos- nosotros somos moderados porque, aun pudiendo ir contra los estados esclavistas que no piensan como nosotros, no vamos a ir en contra de ellos y allá con sus conciencias y con su inhumanidad. No guerrearemos con ellos por el bien de la nación.
En el tema de la corrupción también es muy clara esta Manifestación del Partido Republicano. Cuando los demócratas llegaron al poder (1844), nos dice, había 20 millones de dólares en tesorería, once años después había 81 millones de deuda pública. ¿Dónde se fue este dinero? A los bolsillos de los amigos de los Demócratas- prosigue la plataforma- en contratas, pago de intrigas, dispendios entre políticos favoritos e incluso en aventuras insensatas, como tratar de comprar Cuba o intrigar para adquirirla, por la fuerza si fuera preciso. También se denuncia la corrupción ejercida por el partido en el poder al manipular y violar leyes o interpretarlas caprichosamente sobornando a jueces para ello.
Y claro, concluye, al haber malgastado este dinero en políticas equivocadas o en corruptelas y no gestionarlo adecuadamente, no queda dinero en tesorería para poder llevar a cabo los proyectos beneficiosos para los ciudadanos como obras y edificios públicos o el camino de hierro que por vía del tren uniera California y la costa oeste con el Atlántico.
¿Decidme si no se entiende todo muy bien? Los Republicanos de la época, quizás por no haber tocado todavía el poder (sólo llevaban en la lid política 5 años), se consideraban limpios de todos los males que aquejaban a la política nacional y se presentaban a la elecciones presidenciales de 1860 con la moral alta y con la creencia de estar en el lado correcto de las cosas por lo que su crítica al adversario aparecía más contundente y rotunda. Y tuvo tanto impacto que los ciudadanos les creyeron y arrollaron en las elecciones cambiando el país para siempre. Abraham Lincoln inició un proceso de ilegalización de la esclavitud en los EEUU que trajo consigo una Guerra Civil y su propia muerte, sí, pero la viabilidad de EEUU como nación.
En nuestro caso particular, en este escrito queremos otra vez destacar la visión tan acertada de presente y de futuro que tenían los “hispanounidenses” ya entonces (los californios en concreto) al tomar el lado antiesclavista denunciando sin fisuras la esclavitud en todos los foros bien fueran políticos (por eso votaban mayormente a los Republicanos), o en sus escritos o ensayos literarios o en los periódicos como vemos aquí. Francisco P. Ramírez, luchó contra la esclavitud y en su periódico destacó siempre las noticias en contra de la esclavitud no sólo en los EEUU sino en el mundo como esta nota que publicó sobre España y su lucha también contra la misma lacra qie suponía el esclavismo en el mundo, que resume en inglés así:
“The world renowned ESPARTERO, the ruling spirit in the Cabinet of Madrid, and the leading Statesman of the Spanish Cortes, is preparing an able State Paper, drawn up at the special instance of Queen Isabella, denouncing the horrible slave traffic in Cuba, and the other possessions of Her Majesty. The world is moving on the subject of Freedom and Human Rights as if impelled by a higher power or some other potent cause almost as efficacious-perhaps the bristling bayonets and the gleaming swords on the plains of Lombardy” (El Clamor Público, Los Ángeles, California,16-VII-1859, pag.3, col.4)
A continuación pasamos a copiar este texto del Comité Central Republicano de California de 1859, en la excelente traducción de Francisco P.Ramírez:
“A los republicanos de California:
La Convención del partido Republicano recientemente celebrada en Sacramento terminó sus tareas, presentando una boleta digna en todos los respetos de nuestro apoyo y aprobación. Nosotros mismos no podemos darle una mejor recomendación, que la que ha recibido de nuestros enemigos políticos-y uno de los periódicos más influyentes del partido opuesto se expresa de la manera siguiente:
“Los Republicanos han designado para los empleos del Estado, a hombres cuya integridad y honradez está a toda prueba. Cuando las nominaciones no son solicitadas ni se hace uso de siniestros influjos para obtenerlas-pueden siempre ser conferidas sobre las personas más capaces e idóneas del partido. El candidato para Gobernador es un caballero de sano juicio, de reconocido talento, experimentado en los negocios, y un ciudadano sin reproche. Verdaderamente tenemos gusto en decir con franqueza, que la boleta republicana se compone de hombres contra quienes como individuos no pude decirse nada”
Vuestro candidato para Gobernador es un estadista eminente, propio para administrar el empleo de Magistrado en Jefe, con honor para sí, y ventaja pare el Estado.
Vuestro candidato para juez de la Suprema Corte, se ha distinguido por su habilidad como abogado, y por su integridad como ciudadano.
Vuestros candidatos para el Congreso son hombres de ideas elevadas, Uno de ellos ha tenido grande experiencia en los negocios públicos; ambos de una alta reputación y un talento igual al de sus competidores. Su elección será una ventaja para el Estado, tanto por su carácter y grandes conocimientos, cuanto porque representan al partido que dominará en la próxima Cámara de Representantes.
Al escoger los demás candidatos, la Convención tuvo igual suerte. El contrario político más violento no ha hecho la más leve insinuación contra el carácter de ninguno de estos caballeros, ni se ha puesto en duda su idoneidad para los puestos que a se les designan.
Al congratularos por tener unas candidaturas tan dignas de la consideración pública, el Comité Central juzga como a propósito esta ocasión para dirigiros aquellas observaciones que sean más oportunas para la próxima elección.
Ni por un momento dudamos que apoyareis y sostendréis con entusiasmo a los candidatos, luego que veáis que son dignos de vuestra confianza. En esto estáis comprometidos por todos los principios de honor, y de la sana política.
El gobierno del país, durante los últimos quince años, exceptuando un breve intervalo, ha estado en manos de una oligarquía esclavófila. Han formado y dirigido la política de cada administración. En lugar de una armonía interna y de una mutua buena inteligencia entre el Norte y el Sur, han alimentado las disensiones y el extrañamiento. La revocación de un contrato sagrado, y la renovación de la agitación de la esclavitud abrogando al compromiso de Missouri, es el último ultraje contra el trabajo del hombre libre, pero no será el último. Bajo el amparo de su política, la institución de la esclavitud de una posición defensiva, ha tomado una actitud insolente y agresiva. Proclaman la monstruosa doctrina, por medio de un Supremo Tribunal, del que han tomado la dirección, que la esclavitud existe en todos los territorios de la Unión en virtud de la Constitución. El presidente Buchanan su expositor autorizado, declara que la esclavitud existe en Kansas tan absolutamente como en la Carolina del Sur. Este dogma tan chocante y aborrecible a todo amante de la libertad, que la bandera de la Unión, lleva la servidumbre en donde ondea, es defendida por esos cabecillas del partido. Aun el mismo Mr. Douglas, no se atreve a decir nada contra una doctrina, que degrada a la Constitución, deshonra a nuestra patria por el extrañamiento de todas las naciones cristianas. No solo se asegura por los jefes de la Democracia que la esclavitud existe en todos los territorios en virtud de la Constitución, sino que ni el Congreso ni el pueblo del territorio tiene derecho de abolirla. Su próxima disposición será declarar que después que la esclavitud haya adquirido un puesto fuerte en un territorio amparado por la égida de la Constitución, cualquier ley aprobada para abolirla, aun después de formado el gobierno de Estado, será contraria a la Constitución Federal, y consiguientemente nula y de ningún valor. Esta perversión de la Constitución, y este borrón sobre la memoria de los grandes patriotas que la firmaron, no es la única censura que tenemos que hacer contra el titulado partido Democrático, sus jefes y secuaces.
El año de 1844 se gastaban veinte millones de pesos anualmente, y ahora han aumentado a ochenta y uno millones, y esto durante los últimos once años, en un periodo de profunda paz.
En lugar del sobrante de veinte millones en la tesorería, el 10 de julio de 1856, vemos que la deuda pública está aumentando, de manera que muy pronto ascenderá a cien millones, y no existe ningún dinero en la tesorería para pagar los gastos corrientes del gobierno. Lo que se ha disipado sobre los favoritos políticos hubiera sido suficiente para construir un ferrocarril de primera clase desde el Missouri hasta el Pacífico. El dinero que debía haberse desembolsado para facilitar la comunicación entre el remoto Occidente y el Oriente, se ha prodigado sobre favoritos del partido, y malgastado en siniestros objetos. Bajo su administración las reservas militares se han vendido a precios vergonzosos, los astilleros de marina se han convertido en hospitales políticos, y muchas contratas extravagantes para el abastecimiento y trasporte de tropas, se han concedido a personas que andan a caza de votos. La suma de diez millones de pesos se ha disipado en intrigas para obtener el derecho de construir un ferrocarril a través del territorio Mexicano, mientras que las promesas y compromisos del gobierno para construir un ferrocarril nacional a través de nuestro propio país, han sido olvidadas y desatendidas. Y aun se trata de privarnos del miserable favor del correo semi-semanal trasatlántico, trasportado por diligencias.
Para conseguir estos fines se hollan las leyes o se pervierten por jueces que se ocupan más del partido que de sus deberes. Nuestro país ha sido deshonrado por el carácter de aquellos que son escogidos para representarnos en el extranjero.
La imbecilidad de la actual administración se hace palpable por su conducta observada respecto de los Mormones. Después de exponer a una pequeña fuerza de soldados a la tormenta de invierno y perecer de hambre por falta de víveres, fomenta la traición concediéndoles un perdón inmerecido, y pone en salvo a una horda de asesinos, del castigo que merecen sus crímenes.
El primer proyecto es la inversión de cien millones de pesos para la compra de la isla de Cuba, y consolidar más y más la esclavitud; que se propone hacer sin un centavo en los fondos públicos. Tal ha sido la administración del Gobierno Federal durante los últimos quince años y por la verdad de estos hechos, apelamos a la historia y el conocimiento de todos los hombres inteligentes.
En nuestro propio Estado ha dominado esta clase de políticos, y ¿cuál ha sido el resultado? Una deuda pública de cerca de cinco millones y sin nada de que echar mano para pagarla, sin obras públicas, sin edificios públicos y sin mejoras internas de ninguna clase. La disipación y la corrupción más refinada han reinado en diferentes ocasiones en cada uno de los ramos del Gobierno.
¿De dónde puede el pueblo de California y el de toda la Unión esperar alguna reforma, y restaurar en el gobierno los principios de que se ha desviado?
El partido que se titula impropiamente Democrático está comprometido irrevocablemente a todas las demandas injustas de una oligarquía de esclavos. Su jefes son extremistas del Sur, hombres de opiniones y sentimientos ultra-seccionales; fanatizados por la esclavitud, quienes gobiernan y dirigen su política. Su historia pasada demuestra claramente que de este partido nada bueno puede esperarse.
El otro único partido Nacional es el partido Republicano. Es cierto que tenemos otro antagonista en este Estado, conocido bajo el nombre de Democracia Anti-Lecomptonista, pero en su declaración de principios, nada dice tocante a la otra gran cuestión; si la esclavitud existe en los territorios en virtud de la Constitución, ni se asegurara claramente si el pueblo del territorio tiene derecho de prohibirla. Sobre estos puntos los Republicanos no admiten neutralidad ni ocultación ninguna. Esta organización no teniendo ningún partido nacional en alianza con él, está destinada a desaparecer muy pronto. Sus mismos adheridos no tienen esperanzas de un buen éxito, y antes de la próxima campaña Presidencial se disolverá para siempre. Solo el partido Republicano posee los elementos de una existencia vigorosa. Hoy día goza de una gran mayoría en cada uno de los Estados libres, y reina supremo en las grandes ciudades comerciales del occidente. Su nombre y sus principios son iguales al antiguo partido Republicano de ´98 y de 1812, cuyos jefes eran los distinguidos jefes Jefferson y Madison. Su principal objeto es hacer uso de todos los medios justos y legales para que los territorios libres de la Unión sean monopolizados para mantener una horda de esclavos. Al mismo tiempo que los antecedentes sobre que se funda se hallan en las ordenanza de Jefferson de 1787 y en la restauración de Missouri de 1820, y la conducta del gobierno por cerca de medio siglo, no es enemigo de la soberanía popular cuando puede estar segura contra la interferencia del ejecutivo y la tiranía de los jueces. Por el contrario, ha trabajado con buen éxito para burlar los esfuerzos que hacía el Presidente y sus satélites para obligar al pueblo de Kansas a aceptar la esclavitud contra su voluntad.
Sus fines son obtener una perfecta unión entre el Oriente y el Occidente fomentando y ayudando a la construcción del Ferrocarril Nacional que pase por el centro de nuestro propio territorio.
El progreso de nuestro partido, con pocas excepciones, es un triunfo continuo. Adquiere mayor fuerza en la derrota y en medio de sus dificultades se populariza más y más. No quiere intervenir con los derechos constitucionales del Sur, ni aun con la esclavitud de los Estados donde exista. No hace la guerra contra los compromisos de la Constitución, ni contra el pueblo de los Estados del Sur. Lo que quiere es evitar que toda la fuerza e influencia del gobierno no se prostituyan para tener el sistema de la esclavitud que es un borrón sobre nuestra bandera y contra el cual trabajaron tanto los patriotas de nuestra independencia. Todos los amigos de un buen gobierno esperan que tenga un buen resultado, como también los que están a favor del trabajo del hombre libre y los que desean la prosperidad de la Unión. Ningún otro partido ofrece esperanza alguna para la regeneración política de California. El entusiasmo con que ha sido sostenido en todos los Estados libres, dan un indicio seguro que está destinado a triunfar aquí. Todo lo que se necesita para conseguirlo es adherirse firmemente a sus principios y a sus candidatos, y organizarse bien en cada condado.
Sus esperanzas del porvenir son muy lisonjeras. La próxima elección es una época muy importante en su historia. Siendo fieles a los principios Republicanos podemos estar listos para el conflicto de 1860 y para una victoria sobre los millares de dueños de esclavos, que será para siempre. En las filas de nuestros contrarios, las odiosas doctrinas promulgadas por sus jefes, han fomentado las disensiones. No podrá ofrecerse después una mejor oportunidad para dar un golpe que acabe de desbaratarlos. Que los Republicanos de todos los condados se reúnan pues, para sostener toda la boleta. Fórmense Comités o Clubs en los condados y ciudades. La organización y la discusión son el talismán de nuestro triunfo
Vuestro Comité Central no dejará de hacer todos sus esfuerzos para conseguir la elección de toda la boleta, y solo esperamos que los Republicanos de todo el Estado se unan con valor y energía.
H.H. Haight, Presidente
Carlos Watrous, Secretario
San Francisco, Julio de 1859"












