Por Pedro Corzo
La enfermedad del presidente Hugo Chávez ha sido tratada como un secreto de estado. Se sabe que tiene cáncer, que ha sido operado y sometido a diversos tratamientos, pero oficialmente nunca se ha dicho el tumor que padece, su extensión y probabilidades de sobrevivencia del mandatario.
Las especulaciones sobre el tipo de tumor y hasta de quién podría sustituirle a la cabeza del proyecto que el mandatario personifica, ya fuese por designación o por haber sobrevivido a la esperada guerra de las salamandras entre sus delfines, ocupó grandes espacios en los medios informativos, en tertulias y en círculos políticos nacionales e internacionales.
Por otra parte no se puede pasar por alto que los que gobiernan en La Habana y La Paz, pasando por Managua y Quito, dependen en alguna medida del chavismo, porque el proyecto de Hugo Chávez es transnacional y para promoverlo, ha usado los grandes recursos de sus país influenciando y conquistando una clientela política que apoye la visión mesiánica que tiene de sí mismo.
Chávez se ve como un salvador y en realidad lo fue para todos aquellos que como él creen en una nueva forma de dictadura. Fue el salvador de los que apoyan el despotismo electoral y establecen dictaduras institucionales, llámense Socialismo del Siglo XXI o neocomunismo.
Pero la incertidumbre que se generó al conocerse su enfermedad, al menos en su primera fase, llegó al final cuando Chávez al partir para la capital cubana les pidió a sus partidarios que votaran por el canciller y vicepresidente designado Nicolás Maduro, en caso de que él no pudiera asumir una vez más los destinos de la nación.
¿Pero quién es Nicolás Maduro? Ministro de Relaciones Exteriores, 2006, y vicepresidente del Consejo de Ministros a partir del 2010. Era militante de la Liga Socialista y dirigente del sindicato del Metro de Caracas cuando la intentona golpista de Hugo Chávez en 1992.
Maduro respaldó el golpe y se sumó a las fuerzas políticas que se organizaron para apoyar al futuro presidente. Fue diputado a la Asamblea Nacional por dos periodos y electo presidente de la legislatura, 2006, hasta que pasó a ocupar la dirección de la cancillería.
El canciller ha sido extremadamente leal a Chávez y lo interpreta a cabalidad, lo que ha hecho posible que sea el funcionario que más tiempo ha ocupado una posición tan importante e influyente en un gobierno que se caracteriza por una política exterior particularmente activa, en la que el Presidente ha puesto su mayor interés.
Para sus críticos Maduro es un hábil operador político, un excelente agitador y un patán que no duda en recurrir al lenguaje más vulgar y violento cuando le apetece. También afirman que el ministro tiene excelente relaciones con la jerarquía del gobierno cubano y en consecuencia con sus funcionarios destacados en Venezuela, incluidos militares, agentes de inteligencia y seguridad, por lo que según algunos es el candidato de los Castro.
El designado está casado con la Procuradora General de la Nación, Cilia Flores, una chavista medular, quien lo sustituyó por varios años en la presidencia de la Asamblea Nacional.
Esta petición del mandatario cierra al menos la gran interrogante de quién es el favorito del Caudillo, pero conduce a todos y cada uno de los que se creían herederos, a buscar posiciones, fortalecer alianzas y pertrecharse para cualquier tipo de confrontación.
Cierto que ante la propuesta no hubo protestas y sí muchas promesas de acatar su voluntad, pero la situación para el chavismo es muy difícil, ya que desde hace tiempo se aprecian rivalidades entre dirigentes del oficialismo, y si estas no se han salido del cauce es porque el común denominador de todos estos depredadores es Hugo Chávez, el único que en realidad cuenta con una base de apoyo popular que ha permitido que su voluntarismo haya estado destruyendo el país sistemáticamente por catorce años.
Si la petición del mandatario será acogida por sus seguidores es otra interrogante. El chavismo no es una fuerza política monolítica y la base popular que le apoya está identificada con el Caudillo y no con sus asociados.
Otro factor a tener en cuenta que hasta el momento se ha plegado, según unos, por completo a Hugo Chávez, según otros a la Constitución, son las Fuerzas Armadas.
Las Fuerzas Armadas tienen un protagonismo propio en la vida pública venezolana. Cierto que se afirma que el dirigente chavista Diosdado Cabello tiene gran influencia sobre el mundo castrense pero habría que ver si esa influencia va más allá de la presencia de Hugo Chávez.
No obstante, Cabello es un hombre a tener en cuenta porque en su condición de presidente de la Asamblea Nacional podría ocupar la primera magistratura si a Chávez no le fuera posible gobernar, situación que podría generar situaciones muy complejas y difíciles para toda la nación.












